También puedes elegir el optimismo
(quarter--mile.com)- Podemos quejarnos en cualquier momento, pero en lugar de eso también podemos “elegir” el optimismo. La idea es no convertirnos en G (Grumpy), sino elegir ser J (Jolly) en las muchas situaciones de la vida.
- El optimismo no es escapar de la realidad, sino una actitud de aceptar e interpretar la vida de forma activa, y en sí mismo es una manera de vivir más saludable y sostenible.
- Quejarse se vuelve fácilmente un hábito y socialmente incluso se da por normal, pero el optimismo es contagioso, fortalece la resiliencia y a largo plazo trae mejores resultados.
1. G y J, dos tipos de personas
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Dos personas tomando champaña en un avión:
- G: una persona llena de inconformidad, que se enoja incluso por problemas pequeños
- J: una persona que toma la misma champaña y agradece al mundo
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Mensaje clave: cualquiera puede vivir como G, pero conscientemente puede elegir el optimismo como J.
2. La queja es un hábito, el optimismo es voluntad
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Fácilmente hacemos cosas como estas:
- quejarnos si la comida de un restaurante no es de nuestro gusto
- seguir refunfuñando si el servicio del hotel es deficiente
- irritarnos cuando hay tráfico
- responder “eso no tiene sentido” cuando escuchamos una idea ambiciosa
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Quejarse vuelve nuestra propia vida más incómoda y además agota a quienes nos rodean.
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En cambio, es posible actuar para cambiar una situación incómoda, pero eligiendo gastar menos energía emocional.
3. El optimismo no es evitar las emociones
- Ser optimista no significa dejar de sentir tristeza, enojo o pérdida.
- Podemos sentir rabia porque murió nuestro perro, porque las cosas no salen bien o porque la realidad no nos permite comprar una casa.
- Pero depende de nosotros decidir si esa realidad será material para una insatisfacción permanente o una oportunidad para recuperarnos.
- En lugar de interpretar la vida de forma pasiva, asumamos la responsabilidad de poder elegir nuestra reacción (
response-ability).
4. El optimismo no es cursilería, es fuerza
- Al principio, el optimismo puede sentirse infantil o dar pena ajena.
- Pero el optimismo se contagia y crea un ambiente más luminoso dentro del grupo, además de dar nueva energía a la vida cotidiana.
- En viajes, en el trabajo, en reuniones o en cualquier lugar, la energía de J cambia a la comunidad.
- Reducir las quejas y elegir el optimismo es rediseñar la vida.
2 comentarios
Puedes omitir ### Resumen general al principio del texto.
Sí, lo tomaré en cuenta y publicaré el texto.