Obituary (2023): un homenaje a una vida común
(bittersoutherner.com)La vida tranquila en Carolina del Norte
- En este ensayo de Jeremy B. Jones, su abuelo Ray Harrell fallece en silencio en las montañas de Carolina del Norte, y el autor, su nieto, decide escribir sobre la importancia de una vida que a simple vista puede parecer modesta.
La vida del abuelo Ray Harrell
- Creció en Cataloochee Valley en la década de 1930 como el menor de ocho hermanos, y tuvo una infancia activa: evitaba pumas de montaña, arreaba vacas y hasta chocó un Jeep prestado.
- Noventa años después, el 20 de enero de este año, murió sin hacer ruido. Su deseo era irse en paz, sin lápida ni funeral.
- La abuela llamó por teléfono para dar la noticia y le pidió a su nieto que escribiera el obituario.
- Había muchas anécdotas: cuando de adolescente robó un autobús escolar y chocó el coche de un maestro; cuando en 1950, mientras estaba destinado en Alemania, disparó por error un proyectil y voló una casa vacía; y cómo lideró un sindicato en la fábrica textil donde trabajó toda su vida. Pero él no hablaba mucho de esas cosas.
- Lo que quería era vivir tranquilamente en Fruitland, Carolina del Norte, criar a sus hijas y ocuparse de la casa.
El valor de una vida tranquila
- Mientras escribía el obituario, el autor se preguntaba qué decir de una vida sin logros deslumbrantes ni placas conmemorativas, una vida vivida en silencio, detrás de escena.
- Cuando mueren personas llamativas, se destacan sus logros y su influencia; las vidas tranquilas, en cambio, pasan desapercibidas. Pero son esas vidas las que sentimos sobre la piel, las que nos sostienen desde la mañana hasta la noche y hacen que el mundo siga en movimiento.
- Su abuelo construyó una vida sencilla a través de pequeños actos cotidianos: ayudar a los vecinos, rescatar a personas en peligro, apoyar a un sobrino sin dinero.
- Más que el individualismo vistoso, una vida que dice “yo estoy bien aquí” y sigue adelante en silencio es, en realidad, una vida verdaderamente revolucionaria.
Recuerdos con su abuelo
- Durante el último año, cada vez que lo visitaba, escuchaba decir: "Tuvimos una buena vida", y llegó a entender que lo decía de corazón.
- De su abuelo oyó historias del autobús escolar robado, del Jeep destrozado, de las vacas atascadas en el barro, de los viajes por Europa pagados con dinero ganado en partidas de cartas en Alemania durante la Guerra de Corea, y de cuando fue despedido de la fábrica textil.
- Su abuelo se enfrentó a la injusticia y nunca renunció a sus convicciones mientras participaba en el sindicato. Una vida tranquila no es una vida pasiva: sabía distinguir entre el beneficio personal y una lucha justa.
La despedida del abuelo
- Un mes antes de morir, quedó grabado en su memoria verlo mirar a su abuela y decirle: "Oye, muchacha bonita".
- Cuando su nieto fue a despedirse junto con sus hijos, el abuelo les dijo: "Los quiero".
- Puede que sus buenas acciones no estén en ningún registro oficial, pero se extendieron a muchas personas como agua que corre en silencio y con constancia.
La opinión de GN⁺
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Este ensayo pone el foco en la vida de una persona que, sin ser llamativa, vivió con constancia y ejerció una influencia positiva. En un mundo como el actual, donde abunda el individualismo y solo llama la atención lo visible, nos recuerda que hay muchas personas que cumplen su deber en silencio, detrás de escena.
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La vida del abuelo puede no parecer especial por fuera, pero fue una vida ejemplar: amó a su familia, estuvo presente para sus vecinos y dio un paso al frente en las causas justas. Es un texto que nos hace ver cuántas personas valiosas como él tenemos a nuestro alrededor, incluso si sus logros no son visibles.
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También deja el deseo de que no solo el abuelo del autor, sino muchos otros héroes silenciosos como él, sean más recordados y valorados. Las vidas de las personas famosas, por supuesto, también merecen ser compartidas, pero ojalá se conozcan más ampliamente las buenas acciones de la gente común que tenemos cerca.
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