- Normalmente se piensa que, si entiendes por completo la situación problemática y el contexto de otra persona, puedes ayudarla
- Pero eso puede terminar siendo, hagas lo que hagas, solo dentro de la "palma de la mano de Buda" (es muy probable que termines sugiriendo algo que ya intentó)
- Presentar un punto de vista que la otra persona no había visto puede ayudar de verdad a resolver el problema
- Conviene pensar el no saber como un "estado ventajoso" desde el que se pueden descubrir nuevas posibilidades
10 comentarios
Cuando la parte que creemos conocer no es más que la punta del iceberg, ¿el peligro está en pensar con sesgo en vez de pensar con profundidad? En momentos así, quizá sea más útil examinar con frialdad qué es lo que no sabemos, en lugar de que nuestra visión se estreche por no darnos cuenta siquiera de que no lo sabemos.
Al intercambiar opiniones, tendré que dejar de lado mi perspectiva de que comparto lo que yo sé y, en cambio, ir señalando los puntos que ambos desconocemos. Ojalá podamos descubrir nuevas perspectivas que ni yo ni la otra persona conocíamos y así construir una relación en la que ambos salgamos ganando.
Parece que también estaría bien abordarlo de una forma en la que, cuando no sabes, planteas una estrategia y, una vez que ya lo sabes, eliges o vuelves a diseñar la estrategia.
A menudo uno termina proponiendo de nuevo algo que ya había hecho.
Aun así, es bueno proponerlo.
Y también hay que escuchar mucho a la otra persona.
Mientras uno propone y vuelve a hablar de las cosas que ya hizo, en algún momento ellos mismos van ordenando sus ideas y encuentran una solución.
Lo importante es escuchar mucho.
Creo que yo también he tenido muchas experiencias así.
¿Y si estás en una situación en la que ni siquiera sabes qué es lo que no sabes?
Las consultoras están tristes?
Pensaba que saber es poder, pero supongo que también se puede ver justo al revés.
Siempre hay dos maneras de ver las cosas... cada perspectiva tiene sus ventajas y desventajas, y lo importante es saber aprovecharlas bien.
Estoy de acuerdo en que saber algo puede limitar el alcance del pensamiento, pero, por otro lado, no saber también puede limitarlo.
Yo también me dedico a la investigación, así que estoy en una posición en la que tengo que proponer ideas de todo tipo, y en la mayoría de los casos, saber más que no saber produjo mejores resultados.
Pensar con flexibilidad también era algo que requería entrenamiento.
No se refiere a algo como que, si haces girar una tragamonedas sin conocer las reglas, tus probabilidades de éxito/fracaso son 50 y 50... ¿o sí?