- Los ejecutivos y gerentes se enfocan en las apariencias y en actos simbólicos sin comprender realmente la esencia del trabajo
- Este fenómeno surge de los incentivos neoliberales de maximización del valor para el accionista, lo que provoca un deterioro cualitativo en las empresas y en la sociedad en general
- Las modas tecnológicas como la adopción de IA se impulsan sin una comprensión real por parte de la dirección ni conexión con las necesidades de clientes y empleados, sino simplemente por una atmósfera de 'novedad'
- A medida que la estructura de gestión se desconecta gradualmente del trabajo real, el propósito del liderazgo degenera: ya no es la productividad ni la creación de valor, sino la preservación del poder y el refuerzo de la jerarquía interna
- Este ambiente se expande a los medios, la política y la sociedad entera, consolidando una cultura organizacional centrada en el crecimiento aparente y los ‘resultados’ formales, en lugar de en la resolución real de problemas
Introducción: el auge del fenómeno del idiota empresarial
- Recientemente, Bloomberg presentó al CEO de Microsoft, Satya Nadella, destacando que gran parte de su rutina y trabajo diario depende de herramientas de IA como Copilot
- Nadella dice que deja en manos de la IA tareas como correos, preparación de reuniones y conversaciones de podcast, pero en realidad son labores que perfectamente pueden hacerse sin esa tecnología
- Un correo bien redactado no necesita resumen, y la preparación de reuniones tampoco corresponde al ámbito de la IA
- Si Nadella realmente dirige de esta forma, eso en sí mismo señalaría una falla grave de liderazgo
- Esto es un ejemplo simbólico de un liderazgo obsesionado con la apariencia y sin interés por el contenido o el significado real del trabajo
- Los medios no hacen preguntas profundas sobre la capacidad o actividad real de los ejecutivos, y los artículos a menudo terminan siendo parte de la promoción del ecosistema de IA
- Este fenómeno está vinculado a una mentalidad neoliberal centrada en ejecutivos y valor para el accionista, así como a la corrupción estructural que de ella se deriva
Incentivos neoliberales y la aparición de la “Rot Economy”
- La esencia de los negocios dejó de centrarse en la calidad del producto, precios razonables y sostenibilidad y ahora se enfoca, ante todo, en el alza de la acción y el crecimiento de corto plazo
- Milton Friedman, economista representativo de esta corriente, defendió la postura extrema de que la única responsabilidad de una empresa es el valor para el accionista, restando importancia a la responsabilidad social y a la igualdad
- Los argumentos de Friedman incluso justificaban ejemplos racistas, mostrando cómo las ganancias corporativas se colocaban por encima de los valores humanos
- La llamada "Rot Economy" se refiere a una estructura en la que las empresas tecnológicas sacrifican la calidad de sus productos principales para perseguir crecimiento a toda costa, degradándose en servicios vacíos
- Esta manera de pensar crea una especie de feudalismo moderno que considera a los demás solo como cifras e instrumentos para perseguir beneficios
- Más que el trabajo o los resultados reales, el ideal abstracto del valor para el accionista pasa a tener prioridad sobre todo lo demás
La expansión sin sentido de la capa gerencial
- La teoría de negocios moderna y la educación MBA elevan como máxima virtud no la experiencia real, sino detectar oportunidades de mercado y sostener el crecimiento
- Los ejecutivos y gerentes, sin entender producción, clientes ni producto, se interesan únicamente en mantener su poder y posición dentro de la estructura organizacional
- Casos representativos son varios CEOs de HP y Warner Brothers, que aun sin ser especialistas dirigieron las organizaciones y durante largo tiempo provocaron deterioro en resultados y ausencia de liderazgo
- Este sistema produce en masa gerentes formales y líderes de pura fachada en toda la organización, lo que deriva en falta de productividad e innovación reales
- Esta incompetencia y este liderazgo desconectado terminan extendiéndose al conjunto de la sociedad, e incluso a la política, en forma de fracasos de políticas públicas y crisis macro
- La privatización en Reino Unido, el colapso de infraestructura y las crisis de vivienda y energía se atribuyen a una lógica gerencial torpe
Sociedad simbólica y cultura de gestión
- La estructura social en sí recompensa más el liderazgo formal y el éxito aparente que la capacidad concreta
- En Reino Unido, Estados Unidos y otras sociedades occidentales, la mentalidad gerencial se ha expandido a la conducción del Estado, los medios y muchos otros ámbitos
- La política en Reino Unido y Estados Unidos también profundiza fenómenos de grupos elitistas, formalismo y falta de experiencia funcional y sustantiva
- A medida que convertirse en gerente o ejecutivo se considera más importante que aportar de forma real, se normaliza un desarrollo profesional cada vez más alejado del trabajo práctico
- Como resultado, aumentan los productos y servicios sostenidos solo por la fachada y la ‘atmósfera’, sin demasiada utilidad ni empatía reales
- La expansión de los llamados “Bullshit Jobs” se vuelve cotidiana, y cuanto más arriba se llega en la dirección, mayor es la desconexión con los problemas esenciales y las necesidades del cliente
- No solo los CEOs, sino también la política y los editores de medios, entre otras estructuras clave de toma de decisiones, marginan a quienes hacen el trabajo real y buscan solo preservar la imagen simbólica y el poder
Adopción acrítica de la IA y de las últimas modas tecnológicas
- La adopción de nuevas tecnologías como la IA también suele hacerse sin analizar sus efectos reales, simplemente porque ‘todos lo hacen’ o para ‘no quedarse atrás’
- Por ejemplo, Bill McDermott, CEO de ServiceNow, tras el lanzamiento de ChatGPT ordenó aplicar IA en todas las áreas sin ninguna base, mostrando un liderazgo simbólico que solo repite 'IA, IA' sin medir resultados
- En una encuesta a CEOs de IBM, solo el 25% de los proyectos de IA en los que se invirtió recientemente mostró los resultados esperados, y más de la mitad de los ejecutivos reconoció que invirtió siguiendo la moda sin un valor claro
- En el caso de Johnson & Johnson también se reveló que solo algunos casos de uso con valor real comprobado tienen sentido
- Sin reflexión crítica sobre modas tecnológicas como IA, metaverso o criptomonedas, al final toda la organización termina siguiendo las ‘decisiones’ o la ‘atmósfera’ impuesta por quienes tienen poder
- Este tipo de juicio de “idiota empresarial” y esta ignorancia estructural terminan frenando la innovación y deteriorando la productividad de toda la sociedad
Puestos gerenciales, trabajos de fachada y evasión mutua de responsabilidades
- Los gerentes y ejecutivos se alejan cada vez más del trabajo práctico, y en vez de asumir la responsabilidad esencial o “hacer el trabajo”, se enfocan en delegar tareas a otros y repartir responsabilidades y méritos
- En la práctica, la mayoría de las empresas opera con personal centrado en la gestión, sistemas de reportes sin sentido y transmisión ascendente de resultados, mientras el valor real disminuye
- Como consecuencia, la organización se aleja cada vez más de los clientes y de los problemas del terreno, y mientras más alto el cargo, más débil es la ‘participación en la realidad’
Daños sociales: educación, contratación, entorno de oficina y cambios en los medios
- Toda la sociedad promueve una cultura obsesionada con los puestos gerenciales y el liderazgo, mientras los roles productivos y técnicos reales son menos valorados
- Incluso en los procesos de contratación, gerentes sin comprensión del trabajo real revisan currículums, y los cargos gerenciales se perciben como puestos donde no se trabaja
- La resistencia de los ejecutivos al trabajo remoto también se debe a que reduce su función de vigilancia del trabajo, y por eso los gerentes se obsesionan con el ‘show’ y el ‘control’
- Los medios tampoco hacen preguntas significativas ni verificaciones reales en entrevistas a CEOs y ejecutivos, y se limitan a repetir mensajes simbólicos
Características e impacto del idiota empresarial
- Un idiota empresarial es alguien hábil no en el trabajo real, sino en la fachada, las redes y la exhibición de poder
- En realidad no hace nada, pero sigue ascendiendo o ampliando su influencia
- Estas personas influyen no solo dentro de las empresas, sino en todo el ámbito social, incluido el sector público, los medios y la política, y generan problemas persistentes
- Incluso las nuevas tecnologías como la IA terminan usándose como herramientas para simular productividad y preservar el poder
Conclusión: el futuro de las estructuras simbólicas de poder y de la cultura organizacional
- En lugar de concentrarse en liderazgo real y resolución de problemas, la cultura organizacional pasa a estar dominada por el crecimiento efímero, el éxito formal y la pura fachada
- Al evaluar temas de tecnología y gestión, se necesita una mirada que se enfoque no en el crecimiento superficial o las tendencias, sino en la utilidad esencial y la capacidad real de resolver problemas
- Quienes trabajan en IT y startups necesitan reconocer los límites y problemas fundamentales de las estructuras internas de gestión y de los incentivos sociales
2 comentarios
Me parece que una mirada cínica, como considerar que el líder de la propia organización es un idiota de negocios o algo por el estilo, no ayuda mucho en la vida laboral.
Sea líder o integrante del equipo, lo importante sería si cumple bien su propio rol; si fuera una organización en la que el líder no desempeña correctamente su papel, seguramente habría quedado rezagada frente a la competencia y desaparecido rápido.
Incluso si aceptáramos la afirmación de que Satya Nadella tiene una tendencia a las apariencias, al networking y a exhibir poder (aunque la verdad no me dan muchas ganas de aceptarlo), no parece que haya hecho mal su trabajo como CEO de ms... Si uno piensa en la diferencia de estatus de ms antes y después de que asumiera, parece claro que no es así.
"Un correo bien redactado no necesita resumen" ... pero la gente no envía correos bien redactados.
Sinceramente, a mí me gustan los correos que van directo al punto, pero a la mayoría de la gente le gusta más andar con rodeos.