17 puntos por ashbyash 2025-06-23 | Aún no hay comentarios. | Compartir por WhatsApp

Innovadores obstinados y tontos testarudos: ¿cuándo detenerse y cuándo seguir empujando?

  1. Planteamiento del problema: la frontera entre el éxito y el fracaso es ambigua

    • En la vida o en los negocios, es imposible saber en ese momento “cuándo hay que detenerse y cuándo hay que seguir hasta el final”.
    • En situaciones igual de difíciles, a veces resistir hasta el final lleva al éxito, y otras veces solo termina siendo un fracaso que desperdicia tiempo y dinero.
    • Abundan los consejos contradictorios: en las historias de éxito dicen “no te rindas”, y en las de fracaso dicen “no seas terco”; pero en realidad, en ese momento es imposible distinguir entre ambas.
  2. La esencia de la decisión: solo puede juzgarse por el resultado

    • En una situación difícil no se puede saber la diferencia entre los dos escenarios, e incluso los expertos (VC, etc.) son incapaces de predecirla.
    • Al final, lo único que podemos hacer es tomar una decisión y observar el resultado, nada más y nada menos.
    • Si “detenerse es un fracaso seguro, y seguir empujando es lo único que deja abierta la posibilidad del éxito”, entonces al final la respuesta es actuar.
  3. Estrategia de ejecución: preguntas para decidir con más criterio en medio de la incertidumbre

    • Con preguntas y estrategias como las siguientes, se puede evaluar con un poco más de objetividad si conviene detenerse o continuar.

    • Timebox: fijar una fecha límite y decidir que, si no hay mejoras en cierto periodo, se abandona sin apego.

    • Diversión y aprendizaje: ¿este proyecto todavía te resulta interesante y sigues aprendiendo algo?

    • Velocidad de avance: ¿últimamente el progreso se está acelerando o se está ralentizando?

    • Perspectiva de un tercero: revisar tu situación con retroalimentación de alguien externo.

    • Ignorar el costo hundido: no decidir arrastrado por el tiempo o el dinero ya invertidos.

    • Energía del equipo: si el equipo ya no tiene convicción ni ideas, conviene pensar en un cambio de rumbo (pivot) o en cerrar.

    • Imaginarse 12 meses después: ¿te ves todavía haciendo esto dentro de un año?

    • Competitividad del producto: ¿nuestro producto es claramente mejor que las alternativas del mercado o parece que pronto lo será?

    • Caso comprobado (Existence proof): ¿alguien más ya logró un éxito parecido?

    • Valor, mejora y voluntad: (a) ¿vale lo suficiente la pena?, (b) ¿hay posibilidad de mejorar?, (c) ¿todavía tengo energía para hacerlo?

    • Costo de oportunidad: ¿por aferrarte a esto estás dejando pasar oportunidades más importantes?

    • Resultado y recompensa: ¿cuál es la desventaja si fracasas y cuál es la recompensa si tienes éxito?

    • Superar el miedo: no postergar la decisión por miedo.

    • La voz interior: salir a caminar a solas y escuchar la respuesta real dentro de ti.

    • El “por qué” inicial: ¿la motivación con la que empezaste sigue siendo válida hoy?

  4. Conclusión: actúa y no te obsesiones con el resultado

    • Si aceptas que, desde el principio, no puedes saber en cuál de los escenarios estás, paradójicamente te vuelves más libre.
    • Deja de lado la preocupación excesiva, la culpa y también la arrogancia; actúa con decisión y observa el resultado con objetividad.
    • Y cuando termine, no mires hacia atrás: sigue adelante con lo siguiente.

“En el momento en que te detienes, jamás podrás crear algo grandioso. Al final, no podemos saberlo. … Así que acepta este hecho de manera positiva. De hecho, eso te hace más libre.” ("If you stop, you’ll never create something great. … So embrace this fact. It actually sets you free.")

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