- La decisión del gobierno de Estados Unidos de adquirir una participación del 10% en Intel ha recibido fuertes críticas, pero se argumenta que fue una opción inevitable al considerar los riesgos relacionados con Taiwán y China, y la seguridad nacional
- Tras fracasar en la transición móvil, Intel perdió el momento de virar hacia el negocio de fundición, quedó rezagada frente a TSMC y Samsung, y asegurar capacidad de producción a largo plazo pasó a ser un problema a nivel nacional
- Los opositores cuestionan la toma de decisiones políticas, la destrucción de valor empresarial, las desventajas para los competidores y la distorsión del capital, pero el autor (Ben Thompson de Stratechery) lo reinterpreta como una necesidad de seguridad y una inversión estratégica de largo plazo
- El punto central es la dependencia de TSMC y Samsung: en una situación donde la producción dentro de Estados Unidos es insuficiente, si Intel abandona la manufactura, Estados Unidos quedaría totalmente dependiente de empresas extranjeras cercanas a China
- En conclusión, esta inversión no garantiza el éxito, pero se evalúa como la “opción menos mala” (least bad option) para mantener viva la fundición de Intel y asegurar la credibilidad de la autosuficiencia estadounidense en semiconductores
Panorama general: polémica por la adquisición de una participación en Intel por parte del gobierno de Estados Unidos
- Con el reciente anuncio de la adquisición del 10% de Intel por parte del gobierno de Estados Unidos, esta decisión se ha convertido en un gran foco de debate en la política industrial y tecnológica del país
- Los críticos sostienen que la decisión ignora los principios del mercado, implica una nacionalización parcial de una empresa privada y que la lógica política podría obstaculizar el juicio comercial
- Sin embargo, al considerar la cadena de suministro global de semiconductores y los riesgos geopolíticos, también existe la opinión de que no es fácil evaluar este asunto solo desde una lógica empresarial
¿Qué es steelmanning?
- Steelmanning consiste en rebatir la versión más sólida posible del argumento contrario, lo que vuelve la discusión más profunda y productiva
- Algunos argumentos de los críticos, especialmente aquellos que excluyen la realidad geopolítica de China y Taiwán, muestran una falta de steelmanning
- En el caso de los semiconductores, pasan por alto que las tensiones entre China, Taiwán y Estados Unidos pueden convertirse en un riesgo real para la cadena de suministro
La industria de semiconductores desde una perspectiva geopolítica
- Taiwán (Taiwan) alberga la fundición más avanzada del mundo (TSMC) y se encuentra al otro lado del Pacífico respecto de Estados Unidos
- South Korea (Samsung) también produce semiconductores avanzados, pero se concentra principalmente en la fabricación de sus propios chips
- Algunos semiconductores avanzados aún pueden producirse en procesos antiguos dentro de Estados Unidos, pero los chips más recientes necesarios para aplicaciones militares, IA e industrias clave son suministrados en su mayoría por TSMC
- Si China emprendiera una acción militar contra Taiwán, existiría el riesgo de una grave disrupción global en el suministro de semiconductores
- Debido a estos riesgos geopolíticos, para el gobierno de Estados Unidos se vuelve urgente asegurar capacidad propia de producción avanzada de semiconductores
El resultado de decisiones industriales acumuladas durante décadas
- La industria de semiconductores está impulsada por inversiones en horizontes muy largos, efectos de aprendizaje acumulativo y economías de escala
- La principal razón por la que Intel hoy va detrás de TSMC y otras empresas se debe a errores en decisiones estratégicas tomadas hace décadas, como no haber entrado al mercado móvil en los años 2000
- Un negocio de fundición a gran escala requiere una inversión inicial enorme, al alcance de muy pocos, además de confianza de los clientes construida durante largos periodos
- Si Intel hubiera transformado antes su estructura de negocio hacia la fabricación para terceros (foundry), hoy podría haber estado mejor posicionada para el auge de la IA
- Las dificultades actuales de Intel no se deben a decisiones de corto plazo, sino a un fracaso en acumular experiencia de largo plazo y capacidades tecnológicas
La estructura competitiva frente a TSMC
- En la fundición de semiconductores, empresas como TSMC, con una fortaleza industrial construida durante mucho tiempo, tienen una ventaja competitiva abrumadora frente a startups volátiles
- TSMC lidera el mercado gracias a la confianza de los clientes, la calidad, su enorme capacidad de inversión y su experiencia en servicio
- Es poco realista que una startup, sin décadas de know-how acumulado, alcance el nivel de TSMC o Intel
- Por eso, si Intel se retirara del negocio de fundición, ninguna otra empresa podría llenar ese vacío en el corto plazo
El problema de credibilidad de Intel
- La falta de credibilidad sobre si Intel mantendrá sus servicios de fundición es el mayor obstáculo para captar clientes
- Solo con demanda gubernamental y consideraciones de política pública es difícil asegurar clientes externos sostenidos y recuperar la confianza del mercado
- Si Intel abandona la manufactura, Estados Unidos dependería más fuertemente, a nivel nacional, de empresas extranjeras como TSMC y Samsung
- Aunque las fundiciones extranjeras están construyendo plantas en Estados Unidos, la tecnología de más alto nivel y la acumulación de I+D siguen concentradas en las sedes de Taiwán y Corea
- Debido a esto, faltan alternativas óptimas para garantizar la independencia tecnológica de Estados Unidos a largo plazo
Los pros y contras de la intervención del gobierno
- La intervención estatal genera preocupación por efectos negativos como la distorsión del capital privado, la pérdida de eficiencia del mercado y la reducción de la inversión extranjera
- Sin embargo, desde la perspectiva de la seguridad nacional y la preservación del ecosistema industrial a mediano y largo plazo, existe la necesidad de que la infraestructura de producción avanzada de Intel continúe y se expanda
- Que Intel priorice los intereses del gobierno puede generar dudas en el corto plazo, pero podría contribuir positivamente a asegurar la competitividad industrial de largo plazo
- También podría tener el efecto de empujar a competidores extranjeros (TSMC, Samsung) a reforzar sus inversiones en Estados Unidos
- Para una “garantía de existencia” (existence guarantee) estratégica a nivel nacional, se plantea que la participación estatal es una opción indispensable
Conclusión: steelmanning y riesgos futuros
- La decisión de adquisición del gobierno conlleva riesgos reales de fracaso y de ineficiencia a corto plazo
- Pero, considerando la realidad ineludible de los riesgos geopolíticos ligados a China y Taiwán y la necesidad de asegurar la cadena de suministro de industrias avanzadas, no es un ámbito que pueda dejarse solo al sector privado
- Si Intel desapareciera, no surgiría un reemplazo en el corto plazo → existiría el riesgo de que las industrias clave y la economía de Estados Unidos quedaran estructuralmente subordinadas al extranjero
- Por ello, resulta persuasivo el argumento de que se necesita una intervención estatal mínima para responder activamente a estos riesgos
- En última instancia, aunque parezca que no hay problemas en el corto plazo, debe reconocerse que a largo plazo podrían crecer los riesgos que afectan las bases mismas de la seguridad nacional y la economía
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