1. Estructuralmente no se puede cambiar al manager
- Dentro de la estructura de poder de una organización, en ese 1% de momentos decisivos la preferencia del manager tiene prioridad. El 99% restante puede resolverse con lógica y negociación, pero en los momentos críticos uno termina ajustándose al manager.
2. El pensamiento improductivo solo desperdicia energía
- Ideas como “tenemos que llegar a un punto medio” o “si hay un problema de personalidad, hay que cambiarlo” al final solo terminan consumiendo tus emociones y recursos.
- Al reconocer los límites estructurales, puedes enfocar tu energía únicamente en lo que sí puedes cambiar.
3. La compatibilidad entre manager y miembro del equipo, comparada con unos ‘zapatos’
- Así como unos zapatos que no te quedan bien desde el principio no se pueden amoldar, hay que aceptar que es difícil cambiar por completo a un manager con el que no hay compatibilidad.
- Conviene revisar de forma intencional si realmente es una relación compatible.
4. Enfócate solo en las áreas donde sí tienes influencia
- Usa tus recursos y tu tiempo solo en los ámbitos donde realmente tienes influencia. No intentes cambiar al manager.
- Concéntrate únicamente en lo que sí puede cambiarse, como la forma de trabajar o la comunicación.
5. Aprende la perspectiva del manager e intenta cambiar tu enfoque
- Aprende de forma activa la visión del mundo y el estilo de trabajo del manager.
- A través de practicar pensar y actuar desde la perspectiva del manager, necesitas desarrollar tus propias capacidades de liderazgo.
Estrategias prácticas concretas
- Reconoce que la estructura de poder e incentivos de la organización está por encima de la “justicia”. Si no lo haces, te decepcionarás cada vez.
- Revisa la compatibilidad para intentar relacionarte con managers con quienes encajes bien. Si eso no es viable, acepta la realidad y no te fuerces de más.
- Preocúpate solo por tu influencia y por las áreas que realmente pueden cambiar. Así evitas conflictos innecesarios y desgaste de energía.
- Aunque tengas conflictos con tu manager, en lugar de atribuirlo solo al problema de la otra parte, necesitas evaluar con realismo si tú puedes manejarlo o adaptarte.
Úsalo para mantener la relación y crecer
- Más que intentar cambiar al manager, aprende de esa persona y convierte sus aspectos positivos en activos para tu propio crecimiento.
- No trabajarás para siempre bajo ese manager, así que debes convertir esa experiencia en un activo de liderazgo.
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