- La práctica repetida de “hacer que se vayan después de unos años” en consultoras, bancos de inversión y firmas legales de renombre no es una cultura irracional, sino un mecanismo estructural para señalizar capacidad y maximizar ganancias
- Al inicio, la empresa es la que puede evaluar con mayor precisión la capacidad individual, por lo que el empleado acepta un salario relativamente más bajo, pero el simple hecho de haber trabajado en una empresa de primer nivel se convierte en una señal muy poderosa
- Con el tiempo, cuando el mercado externo también puede observar la capacidad individual, la empresa, para mantener esa brecha, comienza a “despedir” (
churn) intencionalmente a empleados desde cierto punto, elevando aún más el valor del talento que permanece
- La reputación de mercado entre quienes son despedidos y quienes se quedan no difiere mucho, pero internamente salen primero quienes tienen una capacidad ligeramente menor, generando un efecto de aumento simultáneo en la reputación de la empresa y de los empleados que permanecen
- En este proceso, los empleados que se quedan aceptan salarios por debajo del mercado como “costo por ser elegidos”, la empresa mantiene sus ganancias y quienes se van también pueden recibir alta compensación en el mercado gracias a la señal de venir de una firma prestigiosa, formando así un equilibrio estable
Resumen del estudio
- Este estudio fue realizado por economistas financieros de la University of Rochester y la University of Wisconsin–Madison
- El artículo fue publicado en American Economic Review y analiza el fenómeno de rotación de personal en firmas profesionales de élite
- Los investigadores explican mediante un modelo matemático la estructura en la que interactúan reputación, asimetría de información y retención de talento
- El análisis se centra en profesiones donde el desempeño individual se hace visible con claridad, como derecho, consultoría, gestión de activos, contabilidad y arquitectura
La estructura de contratación, formación y salida en empresas de élite
- En consultoras famosas, bancos de inversión y firmas legales existe una estructura de puerta giratoria en la que seleccionan al mejor talento, lo entrenan con dureza y luego, tras algunos años, dejan ir a una parte considerable
- Esto aparece de forma común en toda la industria de servicios profesionales donde el rendimiento se atribuye a la persona, como McKinsey, Goldman Sachs, así como derecho, gestión de activos, auditoría y arquitectura
- Esta estructura surge porque los clientes no pueden evaluar con precisión la capacidad individual al inicio, por lo que la empresa cumple una especie de rol de intermediario (
mediator)
La estructura del período inicial de “quiet period”
- Al comienzo de la carrera, la empresa es quien mejor conoce la capacidad del empleado, por lo que paga un salario estándar y decide si la persona continúa o no
- En esta etapa, los empleados reciben una compensación inferior a la del mercado, pero el simple hecho de seguir en una empresa líder ya funciona como una señal muy fuerte para el mercado
- Con el paso del tiempo, los clientes también pueden observar directamente la capacidad del empleado a través de su desempeño (casos asumidos, rentabilidad, resultados de proyectos, etc.)
Por qué las empresas crean intencionalmente el Churn (rotación)
- Cuando el mercado externo empieza a captar la capacidad de los empleados, la ventaja informativa de la empresa se reduce y aparece la presión de pagar salarios más altos a parte del personal
- En ese momento, la empresa deja ir a algunos empleados y, mediante esa acción:
- refuerza la prima reputacional de quienes se quedan
- transmite a los empleados que permanecen la señal de que la empresa sigue teniendo el poder de elegir, haciendo que acepten salarios por debajo del mercado
- Punto clave: los empleados que salen no se van por ser malos, sino porque se les considera apenas un poco por debajo en la comparación interna; desde la mirada del cliente, todos parecen talento sobresaliente
La formación de un “equilibrio paradójico”
- Empleados que permanecen: aceptan salarios bajos en el corto plazo, pero esperan un aumento de recompensas de mercado a largo plazo gracias a la trayectoria en una firma prestigiosa
- Empleados que salen: gracias a la señal de provenir de una empresa de élite, el mercado los considera de alta capacidad, aumentando sus posibilidades de éxito
- Empresa: mantiene salarios bajos para quienes se quedan a través de la estructura de rotación y asegura ganancias de forma estable
- Como resultado, la “dura cultura de puerta giratoria” funciona no como accidente o ineficiencia, sino como un dispositivo estratégico para resolver la asimetría de información y maximizar los beneficios para ambas partes
No es cultura del sector, sino producto de la estructura informativa
- El estudio enfatiza que el modelo
Up-or-Out no es simplemente una cultura, sino el resultado estructural del mantenimiento reputacional y del flujo de información
- La sustitución continua de personal en empresas famosas no opera como una práctica inhumana, sino como una estrategia de señalización de mercado y optimización de rentabilidad
- Los empleados aceptan pérdidas de corto plazo, pero a largo plazo acumulan capital reputacional
- Las empresas aprovechan la asimetría de información para mantener al mismo tiempo reputación y ganancias
- Esta estructura facilita el propio proceso por el cual el mercado identifica al verdadero talento de alto nivel, al mismo tiempo que preserva las ganancias de la empresa
- En conjunto, esta estructura se evalúa como un equilibrio paradójico pero estable que mejora la eficiencia de los sistemas de selección y compensación del talento en el mercado
3 comentarios
Gracias. Gracias a este estudio, ahora hay una excusa más para despedir gente.
Da una impresión muy clara de ser un estudio con una intención evidente.
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