14 puntos por GN⁺ 2025-06-03 | 1 comentarios | Compartir por WhatsApp
  • A medida que avanzas en tu carrera, es importante entender la diferencia entre ser útil (useful) y ser valorado (valued)
  • Ser útil significa que tienes una gran capacidad para ejecutar cierto tipo de trabajo y por eso confían en ti, pero a menudo se te percibe principalmente como apoyo o ejecutor
  • Ser valorado implica participar en la dirección futura de la organización o formar parte de decisiones estratégicas
  • El texto explica, con un caso personal, que las crisis son el momento en que realmente se pone a prueba cuánto te valoran
  • Conviene revisar si, detrás de la recompensa y el reconocimiento de corto plazo, realmente se te están dando oportunidades de crecimiento

Reconocer la diferencia entre ser útil y ser valorado

  • A medida que avanzas en tu carrera, es muy importante identificar la diferencia entre ser útil (useful) y ser valorado (valued)
  • A simple vista, ambos conceptos pueden mostrar señales parecidas, como ascensos, bonos más altos o compensación especial en acciones, pero en realidad son distintos
  • Para entender esta diferencia, hace falta percibir señales más sutiles y analizarlas con mayor profundidad

Qué significa ser útil

  • Cuando se te considera útil, te conviertes en alguien a quien tu jefe puede delegarle tareas porque tienes una gran capacidad para sacar adelante el trabajo en un área específica
  • Al reconocer tu confiabilidad y eficiencia, en el corto plazo puedes volverte alguien indispensable
  • Sin embargo, en esencia, suele verse como alguien que cubre carencias, es decir, un ejecutor necesario más que una parte central de la estrategia
  • En este tipo de rol, la expectativa principal suele ser: “solo resuelve bien este trabajo y no causes problemas”
  • Dentro del sistema de liderazgo, mientras menos problemas causes, mayor será la recompensa

Qué significa ser valorado

  • Cuando se reconoce que eres valioso, obtienes la oportunidad de participar no solo como ejecutor, sino también en la dirección y en discusiones estratégicas
  • Eso puede traducirse en crecimiento y contribución significativos tanto para ti como para el negocio
  • Suele venir acompañado de ascensos, participación en decisiones clave y una ruta de crecimiento clara
  • En cambio, si te quedas solo en lo útil, puedes sentir que tu puesto se estanca

Caso personal: sentirse valorado durante una reestructuración

  • Cuando el autor era IC (Individual Contributor), la empresa atravesó un periodo difícil y realizó una reestructuración
  • Muchos equipos se deshicieron y hasta su propio manager fue despedido, lo que le generó ansiedad
  • Aun así, no solo no fue despedido, sino que además le ofrecieron un bono de permanencia equivalente al 50% de su compensación total anual, con vesting a un año
  • El liderazgo dejó claro que, más allá de sus logros pasados, el autor tenía un papel clave en el futuro de la empresa
  • Ese tipo de reconocimiento no se siente igual en una evaluación de desempeño o en un bono; se vuelve real cuando te eligen en una situación de crisis

Caso personal: la recompensa y el límite de ser útil

  • Después de eso, el autor pasó por un rol que, en apariencia, era muy exitoso
    • Cumplía sus metas de forma constante y recibía repetidamente elogios del liderazgo, alta compensación e incentivos de permanencia
  • La empresa también seguía viéndolo como alguien “a quien querían retener”
  • Pero poco a poco se dio cuenta de que disminuían las solicitudes para resolver problemas nuevos o las invitaciones a discusiones estratégicas
  • Sin conversaciones sobre su carrera o su dirección de crecimiento, sintió que se estaba quedando solo en el papel de hacer bien el trabajo
  • Debido a una caída en la motivación, finalmente cambió de empresa hacia un nuevo rol donde pudiera seguir creciendo

Trazar la línea entre ser útil y ser valorado

  • El autor invita a los lectores a mirarse a sí mismos y a preguntarse, más allá de las recompensas o el reconocimiento superficial, si realmente son valorados
  • Vale la pena tomarse un momento para revisar si ocupas un rol verdaderamente valioso o si simplemente te has quedado en ser útil

1 comentarios

 
GN⁺ 2025-06-03
Opinión de Hacker News
  • Creo que los términos “Useful” y “Valued” no encajan bien con la situación que trata el artículo. Que alguien sea excelente en un rol no garantiza que vaya a desempeñarse bien en otro, y es importante reconocer por uno mismo esas limitaciones y fortalezas. En cuanto lo etiquetas como “useful” o “valued”, siento que se le añade una carga emocional y moral. En realidad, en una relación de negocios casi todos somos solo “useful”, y es importante entenderlo. Si te ascienden o te dan nuevas oportunidades, suele ser porque creen que serás más útil, pero si cambia el entorno de la empresa, esa habilidad puede dejar de ser prioritaria. Viendo los despidos recientes en la industria tecnológica, incluso ingenieros senior que parecían intocables pueden perder su puesto de un momento a otro

    • No estoy de acuerdo con eso. De hecho, hasta me gustaría que me convencieran. Esperar que todos los empleados sean “useful” es apenas la expectativa básica de un empleador; el verdadero valor, en mi opinión, surge de la relación de confianza, del consejo estratégico y de las contribuciones que van más allá del alcance del puesto. Por ejemplo, cuando gerentes senior se cambian a otra empresa, las personas clave que se llevan con ellos son justamente las que son “valued”. Cuando eres nuevo o junior te enfocas solo en ser útil, pero los ascensos de verdad se definen por convertirte en alguien “valued”

    • A veces es una inversión, a veces un seguro, y otras veces se siente como un lujo o una compra impulsiva. Esa metáfora ayuda a explicar por qué las empresas a veces actúan de forma tan rara. Por ejemplo, cuando falta dinero, no cancelas primero el seguro; antes recortas el ahorro, aunque el retorno esperado de este sea mayor

    • Viendo casos recientes de despidos, más bien termino del lado del autor: alguien era “valued” y de pronto fue descartado; en realidad solo era “useful” hasta que dejó de serlo. Nunca fue “valued”

    • Definitivamente hay una diferencia. En la práctica he visto muchas veces casos en los que alguien es “useful” pero no es percibido como “valuable”. La clave de esa diferencia suele ser la falta de comunicación o una mala comunicación. Aunque hagas un buen trabajo, si no se lo haces saber a los demás, alguien menos útil puede terminar recibiendo más reconocimiento. Hace falta algo de autopromoción

    • Me parece una visión demasiado ingenua de cómo funciona la estructura mediática moderna. Es difícil que un texto aburrido y correcto se vuelva popular en una comunidad. Hay que dejar deliberadamente un poco de espacio para la controversia para que todos entren y comenten. Es parecido a cómo los dramaturgos de hace 500 años hacían obras para que hasta el público analfabeto pudiera participar. Hoy solo se disfraza con un aire de sofisticación

  • Soy un técnico que ha construido su carrera durante 30 años dentro del rango de contribución individual. Normalmente he sido “useful”, pero el ser “valued” lo encontraba en ascensos o en propuestas para posiciones estratégicas. Pero la verdad es que no me gustan esos roles. Me gusta resolver problemas técnicos y no me interesa el negocio. No me apasiona el crecimiento de la empresa, así que el trabajo como contratista me queda mejor. No me meto en política y solo me dedico a resolver bien los tickets. Si no hay tickets, hago lo mío, y no tengo que preocuparme más por el negocio o el dinero. Últimamente incluso me importa cada vez menos. Es una bendición vivir en una época en la que también puedes elegir quedarte cómodamente en una posición donde solo eres útil. Mis dos centavos

    • Si todavía no lo has leído, te recomiendo The Gervais Principle, Or The Office According to “The Office”. No coincide perfectamente con la realidad, pero ofrece una nueva forma de ver el trabajo y las relaciones laborales. Entender las motivaciones y conductas de tus colegas puede cambiar mucho tu manera de pensar. Si además eres fan de The Office, te resultará todavía más entretenido

    • Para mí también, mi experiencia como contratista fue el mejor trabajo. Cuando un cliente pedía algo, yo le daba mi opinión y una alternativa mejor, pero la mayoría ignoraba mi consejo y terminaba escogiendo el camino que consumía más tiempo y más dinero. Cuando trabajaba como empleado fijo, las consecuencias de esas decisiones se quedaban conmigo y hasta tenía que cargar con el soporte posterior; como contratista, en cambio, ese tiempo extra se compensa. No hay por qué sentirse culpable por actuar de forma inteligente

    • La relación entre un contratista y un negocio es mucho más honesta. Es un intercambio de tiempo por trabajo. En un empleo fijo entra toda una ideología de por medio: colaboración, amor a la empresa, competencia salarial, ascensos, miedo, etc. Otra ventaja de ser contratista es que hay menos reuniones

    • Me comporté de forma parecida en la oficina y terminé con una evaluación de “falta de fairness”. Si no te integras al equipo, la organización lo ve como un riesgo

    • Después de pensarlo durante mucho tiempo, me di cuenta de que tengo ADHD y estoy en el espectro autista. Esas características limitan mis relaciones sociales y mi desarrollo profesional. Si tienes rasgos autistas, muchas veces haces bien el trabajo, pero los demás solo sienten que eres “raro”. Para crecer en la carrera, al final las relaciones sociales importan más. Hay unas pocas excepciones de personas que triunfan solo por su capacidad técnica, pero en la mayoría de los casos lo clave es caer bien y hacer networking. En cuanto dices que no te interesa el negocio, se vuelve mucho más difícil seguir subiendo. Hay mucha gente así entre el personal técnico. Mi consejo es que te asegures de aprovechar bien el trabajo mientras puedas y que reconozcas que, con la edad, podrías ser de los primeros en quedarte atrás. Sobrevivir a la discriminación por edad también depende, al final, de las habilidades sociales. Si tienes buen liderazgo, te quedas; si no, te toca la reestructuración

  • Hace falta reconocer la tendencia a repetir en el trabajo los patrones de la familia de origen. Si de niño tus padres no te reconocían y eran críticos, puedes terminar eligiendo inconscientemente ambientes parecidos. En cambio, si creciste recibiendo respeto y gratitud, cuando tu valoración dentro de una organización se debilita tiendes a intervenir antes y a fijar límites más claros. La capacidad de establecer y sostener límites viene, al final, de las experiencias tempranas. Esto puede avanzar por etapas: la de darse cuenta, la de querer ponerlo en práctica pero todavía no poder del todo, y la de realmente actuar en consecuencia. Hace falta la mentalidad de que “yo soy el único responsable de mí y de mis emociones”. La terapia y el análisis transaccional ayudan a desarrollar esa conciencia y esas habilidades

    • La base psicológica es la mayor fuerza de todas. El trabajo se siente como un medio de supervivencia y como algo que, igual que tus padres, determina quién eres. Por ese miedo, mucha gente ni siquiera logra poner límites. Es difícil salir de ese marco, y es una lástima que la vida termine deslizándose hacia un espacio completamente transaccional. Instintivamente uno quiere un sentido de pertenencia más profundo

    • En lo personal conecté mucho con esto. Recién cerca de los 40 entendí que la capacidad de poner límites es proporcional al entorno de crianza inicial

    • Me hace pensar en la transferencia psicológica. Pero si uno se mete demasiado en ese tipo de marcos, todo puede terminar siendo culpa de los padres o culpa excesiva de uno mismo. Incluso alguien que creció en un hogar difícil puede haber comprendido ya muchas cosas. El comportamiento humano a veces está más gobernado por el determinismo que por la voluntad. Si tu mamá fue terrible, en vez de desgastarte tratando de convertirte en CEO, quizá sea más realista bajar tus expectativas o recurrir a medicamentos como SSRI o Adderall, si ayudan en la práctica

    • Es una observación impresionante. Sinceramente, da hasta agradecimiento poder leer algo así gratis. Se siente como ciencia del comportamiento condensada durante muchos años y aplicada al entorno laboral

    • Soy escéptico respecto a la evidencia o metodología detrás de este análisis. Me gustaría conocer recursos o material de respaldo confiables

  • He trabajado en más de 8 lugares y siempre sentí que solo era “useful”; quienes de verdad me reconocen son mi familia. Es raro sentirse valorado en una empresa, y la realidad es que en cualquier momento puedes terminar de golpe en un PIP o incluso siendo acosado por una expresión trivial. Aun así, si te pagan y te tratan razonablemente bien, ya me parece suficiente. Lo inteligente es no obsesionarse con la relación de negocios y enfocarse en tus activos, tu familia y tu salud. Aunque parezca que la empresa te aprecia, en una crisis te traicionará sin problemas

    • Con la mentalidad de “no me importa la relación de negocios”, nadie va a valorarte de verdad. Si no sientes orgullo por tu trabajo y solo quieres hacer lo que te mandan e irte a casa, nadie va a querer darte oportunidades especiales. Con esa actitud, es natural que quedes al final de la fila cuando haya recortes. No eres el tipo de persona con quien otros quieren trabajar

    • Yo también he pasado por varias empresas y viví acoso por parte de un gerente. La empresa siempre se pone del lado del gerente, y yo era el único técnico que sabía usar bash y Linux hasta que llegó un CTO nuevo y arruinó los servidores. Seguí haciendo trabajo crítico, pero el acoso diario me terminó quemando. Al final, justo antes de renunciar, de repente empezaron a actuar como si sí me apreciaran, pero igual me fui

    • Si quieres saber quién te valora de verdad, fíjate en quién eres difícil de reemplazar. Por lo general, eso se reduce a tu familia y tus amigos

    • Para llevarte bien con la empresa, conviene ser tan indiferente con ellos como ellos lo son contigo

    • Incluso cambios sutiles pueden parecerle mala conducta a alguien, aunque en realidad no lo sean

  • He vivido tanto el ser “useful” como el ser “valued”. En una empresa japonesa, por ser no japonés, casi nunca me pedían opinión en decisiones estratégicas y culturalmente era un extraño. Pero el hecho de que me confiaran tareas importantes, como proyectos secretos reales, mostraba que sí había confianza y valor. Aun así, los términos que usa el autor no son exactamente los que yo elegiría

  • Estoy de acuerdo con la perspectiva del autor y me gustaría que desarrollara más a fondo la conexión entre esos dos conceptos. Dentro de una organización casi nunca existe una definición limpia y fija de quién es “useful” y quién es “valued”; todo cambia de manera dinámica constantemente. Al final, uno mismo también forma parte de esa ecuación. La autoevaluación de tu valor dentro de una organización debe recalibrarse periódicamente y, independientemente de cómo te trate la organización, lo más importante es dejar claro qué estándar estás dispuesto a aceptar. Ese esfuerzo es una tarea personal continua

  • Existen cuatro tipos: “inteligente y trabajador”, “tonto y flojo”, “inteligente y flojo” y “tonto y trabajador”; los líderes deberían ser “inteligentes y flojos”, para el trabajo general sirve “tonto y flojo”, y hay que cuidarse del tipo “tonto y trabajador” (cita de Kurt von Hammerstein-Equord)

    • Puede verse como una matriz 2x2 de Useful/Valued. “Inútil/sin valor” sugiere que conviene cambiar de área; “útil pero sin valor” puede significar que no sabes mostrar tu impacto o que hay un problema de gestión; “sin utilidad pero con valor” puede ser alguien que habla bonito o hace aportes invisibles; “útil y con valor” es el ideal

    • Creo que yo mismo caigo en la categoría de “tonto y flojo”. Trabajo medio día y la otra mitad la arrastro, pero al final igual termino a tiempo. ADHD influye, pero el trabajo se completa

    • Siento que en las grandes empresas abundan las personas “tontas y trabajadoras”. Es consecuencia de una cultura de evaluación de desempeño que solo valora el esfuerzo visible

    • Da para pensar en qué categoría caerán los líderes actuales

    • Trabajé en una aerolínea de clase mundial dentro de un equipo pequeño y de élite. Al final me colgaron la etiqueta de “difícil para trabajar”. Trabajaba 12 horas al día en silencio, pero cuando no se cumplió un deadline, necesitaban un chivo expiatorio, y como yo era el que trabajaba callado y bien, terminé siendo el blanco. Un gerente se la pasó interviniendo y armando una narrativa en mi contra, y luego otros mandos medios empezaron a gritarme en público basándose en información que ni siquiera entendían bien. Respondí con calma, pero igual me terminaron el contrato antes de tiempo. Como era consultor, simplemente me fui. Lo sorprendente fue ver cómo incluso gerentes normalmente razonables empezaron a atacarme por rumores y por la forma en que circula la información dentro de la jerarquía. Ahí entendí hasta qué punto la información falsa puede distorsionar la cultura de una organización y cambiar incluso a profesionales serios. Al ver el alcance de esas mentiras dentro de la empresa, terminé pensando que ese tipo de personas inmorales sobreviven tanto tiempo justamente por su cercanía con la cadena de mando

  • En realidad es mucho más simple. Basta con contribuir a los objetivos de la organización con capacidades que otros no tienen. Más que la diligencia, al final importan la capacidad, la comunicación y las habilidades blandas para producir resultados. Algunos empleadores incluso ponen límites deliberados a tu valor, y en esos casos terminas siendo evaluado no por tu capacidad real, sino por lo bien que juegas el juego

    • La recompensa, independientemente del esfuerzo real, depende de los resultados, de las relaciones interpersonales y del esfuerzo visible

    • Decir “haz lo que los demás no pueden hacer” suena fácil, pero en la práctica muchas veces se trata de tareas que no te asignan o que la organización ni siquiera considera importantes, así que nunca reciben una evaluación adecuada

    • Decir “actúa de forma valiosa” suena demasiado abstracto, como un juego infantil

  • En mi trabajo anterior ganaba bien, pero quise cambiarme porque quería sentirme valorado por el equipo. Pasé dos años buscando trabajo y me gasté todos mis ahorros, pero el mercado cambió y mis contactos y habilidades dejaron de ser suficientes. Últimamente hasta me pregunto si debería manejar Uber. Antes ganaba un sueldo de seis cifras. Si pudiera volver atrás y cambiar la decisión, me quedaría en ese trabajo sin pensarlo. A veces la realidad práctica, como tener seguro, vale más que el reconocimiento social

    • Es una situación triste. Para el resto de los lectores, que sirva de advertencia: nunca renuncien antes de asegurar un nuevo trabajo

    • No hace falta que te culpes. Aunque te hubieras quedado, también podrías haber terminado atrapado en una ronda de despidos. La suerte también influye en la vida

    • Incluso eso de “sentirse valorado por el equipo” al final no deja de parecerse a “ganar dinero”. La felicidad más profunda y duradera hay que buscarla fuera del trabajo

    • Aunque solo sea como advertencia, lo sensato es renunciar después de conseguir otro puesto. Buscar trabajo siempre es mucho más fácil cuando ya tienes uno

  • Muchos colegas han hecho trabajos realmente sobresalientes, pero tienen sueldos normales y pocas oportunidades de ascenso. En cambio, personas que quizá no hacen tanto trabajo, pero dominan la última tendencia, los buzzwords adecuados, una mentalidad fresca y la autopromoción, consiguen ascensos y nuevas oportunidades con facilidad. Como quienes de verdad son buenos no proyectan ese aire de que podrían irse de la organización, los gerentes tampoco se esfuerzan tanto por retenerlos