Doné toda la riqueza que obtuve de Apple. Porque la riqueza y el poder no son la razón por la que vivo. Disfruto de mucha alegría y felicidad. He apoyado a muchos museos importantes y organizaciones artísticas en San José, la ciudad donde nací, y en reconocimiento a eso se nombró una calle con mi nombre. Ahora doy charlas públicas y he llegado a la cima. No tengo ni idea de cuánto patrimonio tengo, pero después de 20 años dando conferencias, probablemente sean unos 10 millones de dólares y unas dos casas. No busco ninguna forma de ahorrar impuestos. Gano dinero con mi trabajo y pago alrededor del 55% en impuestos por ello. Soy la persona más feliz del mundo. Para mí, la vida no se trata de logros, sino de felicidad, y la felicidad es ‘sonrisas menos ceños fruncidos ( Happiness = Smiles – Frowns )’. Desarrollé esta filosofía entre los 18 y 20 años y nunca hice concesiones con ella.
El comentario de arriba fue una respuesta directa que dejó en el artículo "It's Steve Wozniak's 75th Birthday. Whatever Happened to His YouTube Lawsuit?" a otro comentario donde alguien decía sobre Wozniak: "Vendió sus acciones de Apple. Es una persona inteligente y un gran ingeniero, pero fue una mala decisión".
3 comentarios
En la época de Apple incluso repartió sus propias acciones entre los empleados, y también organizó conciertos gratuitos. Si no hubiera sido por el accidente de avioneta, quizá habría seguido desempeñando un gran papel en la ingeniería dentro de Apple.
Steve Wozniak cae bien. Da la impresión de que no se vería nada raro sonriendo con mucha calidez mientras vende panqueques en una cafetería-cabaña, metida en lo profundo del bosque de alguna reserva natural.
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