Haré cualquier cosa para resolver el problema de las personas sin hogar, excepto construir más viviendas
(mcsweeneys.net)- Partiendo de la premisa de que el problema de las personas sin hogar en Estados Unidos es una crisis, el narrador se niega hasta el final a aceptar cambios que afecten su propia vida, como modificar la zonificación o ampliar la oferta de vivienda
- La buena voluntad se queda en acciones simbólicas, como donar sándwiches, enviar cartas al periódico local, hacer declaraciones a los medios, publicar en redes sociales o llamar a la policía; la ampliación real del espacio habitable queda fuera
- Satiriza una actitud en la que intereses privados como el precio de la vivienda, la vista, el terreno de una casa unifamiliar, el césped, una cocina de lujo o los ingresos por alquiler tienen prioridad sobre resolver el problema de las personas sin hogar
- La concentración de la riqueza en Estados Unidos, la transferencia intergeneracional de patrimonio, los privilegios raciales y de clase, la gentrificación y la explotación laboral de inmigrantes se satirizan junto con la crisis de vivienda
- El cierre termina con la paradoja de que, si se les da vivienda a las personas sin hogar, sus vidas podrían estabilizarse y eso podría llevar a la organización social, la ampliación de la salud pública, la construcción de tren ligero e incluso aire limpio; por eso sería mejor mantener la crisis de personas sin hogar
Buena voluntad y rechazo a aumentar la oferta de vivienda
- Aunque afirma que el problema de las personas sin hogar en Estados Unidos está a nivel de crisis, el narrador no acepta ningún cambio que tenga que asumir personalmente
- No quiere modificar la zonificación
- Tampoco renunciar a la capacidad de ir solo en auto al trabajo
- Solo quiere resolver el problema dentro de un margen que “prácticamente no cambie nada”
- Aparece una forma de caridad autosatisfecha, como darle una vez al año un sándwich a una persona hambrienta y presumirlo ante sus amigos
- No quiere que esa persona se siente a comer dentro de su campo de visión
- Dice que aplica la misma actitud a las mujeres y por eso se considera feminista
- Se colocan lado a lado la idea de que todo el mundo debería tener una cama donde dormir por la noche y la afirmación de que una persona desesperada pidiendo monedas en la banqueta reduce el valor inmobiliario
El precio de la vivienda y los privilegios antes que las soluciones
- Dice no ser indiferente al sufrimiento humano, pero sus verdaderas prioridades están en sus intereses inmediatos
- Se presenta como un innovador que contribuye a la sociedad por haber fundado una empresa que fabrica una tetera inteligente que prepara té sola mientras uno duerme
- La forma de resolver el problema no apunta a aumentar la oferta de vivienda, sino a quitar de la vista las molestias visibles
- Escribir cartas al periódico local
- Hacer declaraciones exageradas a la prensa
- Publicar en redes sociales textos discriminatorios y desagradables sobre la crisis local
- Llamar con frecuencia a la policía
- Construir más viviendas sigue siendo rechazado
- Dice que ya hay muchas casas en el pueblo, especialmente la suya
- Esa casa podría ser una mini mansión unifamiliar heredada de sus padres, o comprada gracias a empleos, condiciones bancarias e igualdad económica que ya no existen
- O bien es un condominio de lujo con una gran vista, y no quiere que más condominios de lujo o viviendas asequibles arruinen esa vista
- La casa del narrador es un espacio digno de Instagram, pero las habitaciones están llenas de cachivaches o se alquilan por noche a hipsters llegados de otras ciudades gentrificadas
- Reconoce que la concentración de la riqueza en Estados Unidos es un gran problema, pero también trata como un gran problema la incomodidad de que le pidan monedas camino a Whole Foods en un Tesla o un Prius
- Aunque sospecha si un veterano que dice estar sin hogar realmente es veterano, también dice que nunca ha conocido a un veterano y que pasa décadas olvidando que existe el ejército
- Reconoce que se necesita más vivienda, pero afirma que, por haber llegado primero, no puede ceder ni una brizna de césped ni uno de los quemadores de su estufa Viking de 12 quemadores que casi no usa
- Césped que consume mucha agua y escurre pesticidas
- Rosales que no se adaptan al clima
- Muros de estuco construidos por inmigrantes contratados con salarios bajos
- Junto con el cinismo de denunciarlos después ante ICE para que los deporten
- Al final, trata casi como un problema el hecho de que ofrecer vivienda permitiría que las personas ordenen sus vidas, consigan trabajo y se organicen
- Se podría ampliar Medicare para todos
- Se podría construir tren ligero en lugar de un muro fronterizo
- Podrían desaparecer los autos y limpiarse el aire
- La conclusión remata con una paradoja descarada: detener la construcción de nuevas viviendas y, mejor, mantener la crisis de personas sin hogar
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